Gestión emocional vs control emocional
“La gestión emocional no es control emocional, porque la gestión emocional implica comprensión, la comprensión termina en aceptación, y lo que no se acepta no se controla”.
Cuando hablamos de emociones parece que debemos controlarlas o eliminarlas si nos hacen daño, pero no es así. Cuando hablamos de emociones debemos tratar de entenderlas y aprender a usarlas a nuestro favor. El control implica dominio, sumisión… y hay emociones que no somos capaces de dominar. Por ejemplo, si hemos pasado por una situación de pérdida dentro de nuestra familia sentimos (normalmente) tristeza y ésta se traduce en llanto, desgana… si queremos controlar y dominar esta emoción (QUE ES NORMAL EN ESTE MOMENTO), lo que hacemos es evitar afrontar algo que es real y está sucediendo, pero si ACEPTO que esa emoción es normal a lo que ha ocurrido, que está acorde a la situación… es entonces cuando nos permitimos sentir y no nos sentimos “mal” por emocionarme.
Es importante saber que las emociones tienen una finalidad en nosotros, por eso, conocerlas y descubrir qué nos quieren decir hace que tengamos poder sobre ellas, aunque a veces no sea fácil.
¿Cómo podemos hacerlo?
1. Primer paso, COMPRENDER. Se trata de pararte a ver qué parte de ti no reaccionó como a ti te hubiera gustado, y cuál sí y lo que realmente sucedió; y sobre todo pararte a identificar qué recursos tuyos te han servido y cuáles podrías tener mejor entrenados para el futuro.
2. Y después se trata de la ACEPTACIÓN, o lo que es lo mismo, comprender que lo hiciste lo mejor que supiste hacerlo en ese momento, con los recursos de ti que pudiste ver, y con la imagen de la situación o de la otra persona que en ese momento tenías. Y esto, sin sentirte culpable, ni una víctima, y sin echarle toda la culpa al otro.
“…aquello a lo que te resistes, persiste” (Carl Jung)






